La medida reconoce una restricción estructural del sistema: hoy no existe capacidad suficiente de transporte para que todo el gas disponible en cuenca llegue en los volúmenes necesarios a los principales centros de consumo, particularmente en el AMBA y el Litoral. En ese contexto, el GNL continúa siendo un complemento necesario para cubrir los picos estacionales.
El cambio implica una modificación relevante respecto del esquema vigente hasta ahora, en el que el Estado, a través de ENARSA, concentraba la importación y comercialización del GNL. Bajo el nuevo marco, el Estado se retira de ese rol operativo e intermediario, para enfocarse en la definición de reglas, la supervisión y el aseguramiento del abastecimiento, mientras que la operatoria pasa a manos privadas mediante mecanismos competitivos.
Hasta el momento, el GNL era adquirido por el Estado a precios internacionales del orden de 15 a 17 USD/MMBTU y luego vendido al sistema a valores equivalentes al Plan Gas, alrededor de 2,7 USD/MMBTU, con la diferencia cubierta mediante subsidios. El nuevo esquema elimina esa intermediación estatal y traslada la responsabilidad comercial y operativa al sector privado, con reglas claras y previsibilidad.
En términos históricos, el precio promedio del GNL importado muestra una fuerte volatilidad en los últimos años. En 2022, en pleno contexto de crisis energética internacional, el precio promedio se ubicó en torno a 25 USD/MMBTU. En 2023, el valor descendió a aproximadamente 15,6 USD/MMBTU, para luego caer a 11,8 USD/MMBTU en 2024 y mantenerse en niveles similares en 2025, con un promedio cercano a 12,4 USD/MMBTU. Esta evolución refleja tanto la normalización parcial del mercado internacional como el impacto fiscal del esquema de importación vigente hasta ahora.
A partir de esta decisión, el acceso a la capacidad de regasificación disponible, principalmente en la terminal de Escobar, será asignado por licitación. Quien resulte adjudicado deberá importar el GNL, regasificarlo e inyectarlo al sistema para abastecer a distribuidoras y generadores eléctricos. Además, se incorpora un precio máximo para el gas regasificado durante el próximo invierno, definido a partir de referencias internacionales y de un adicional que cubrirá los costos logísticos y operativos, determinado también de forma competitiva.
El objetivo del esquema es asegurar el suministro cuando más se necesita, ordenar la formación de precios a través de la competencia y avanzar hacia un mercado más transparente, con un Estado regulador y un sector privado con mayor protagonismo operativo.
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