Cuando se habla del mercado mundial de GNL, la atención suele centrarse en los grandes exportadores como Estados Unidos, Qatar o Australia. Sin embargo, para entender cómo evoluciona realmente el mercado, conviene mirar el otro lado de la ecuación: los importadores.
Los datos del primer trimestre de 2026 muestran una respuesta contundente. Asia importó 69,25 millones de toneladas de GNL, mientras que Europa alcanzó las 40,75 millones de toneladas. En conjunto, ambas regiones concentraron cerca del 94% de las importaciones mundiales, consolidándose como los principales centros de demanda y los grandes determinantes del equilibrio global. En ambos casos, el GNL desempeña un rol estratégico para abastecer centrales eléctricas, industrias y consumos residenciales, especialmente en países con una elevada demanda energética y limitada disponibilidad de producción local o capacidad de importación por gasoductos.
Esta concentración ayuda a entender por qué los acontecimientos que ocurren a miles de kilómetros de América Latina terminan teniendo impacto sobre todo el mercado. Cuando Asia incrementa sus compras o Europa necesita reforzar inventarios, la competencia por cargamentos se intensifica y los precios internacionales reaccionan rápidamente.
Durante el período enero-marzo, las importaciones mundiales alcanzaron 117,57 millones de toneladas, un crecimiento interanual del 7,5%. Las exportaciones también avanzaron hasta 115,94 millones de toneladas (+7,0%), configurando un mercado con una ligera sobreoferta y una mayor disponibilidad de GNL respecto de años anteriores.
Sin embargo, marzo dejó una señal de alerta. Las importaciones globales retrocedieron hasta 36,32 millones de toneladas (-1,7% interanual), mientras que las exportaciones cayeron a 35,80 millones de toneladas (-6,8%). Fue la primera contracción interanual observada desde comienzos de 2025 y puso en evidencia que la disponibilidad de oferta no siempre garantiza seguridad de abastecimiento.
Detrás de esta desaceleración aparecieron disrupciones en Qatar y Emiratos Árabes Unidos, junto con restricciones logísticas en Medio Oriente. El episodio volvió a poner el foco sobre uno de los principales puntos críticos del comercio energético mundial: el Estrecho de Ormuz.
Aproximadamente el 20% del GNL comercializado a nivel global transita por esta ruta estratégica. Por eso, incluso en un contexto de mayor oferta, las interrupciones logísticas continúan teniendo la capacidad de alterar el funcionamiento del mercado y generar volatilidad en los precios internacionales.
El análisis regional también deja otros datos interesantes. Europa incrementó sus importaciones un 11% respecto al primer trimestre de 2025, reflejando la continuidad de su estrategia de diversificación energética. Por su parte, Medio Oriente y África registraron el mayor crecimiento relativo (+44%), mientras que Norteamérica aumentó sus importaciones un 151%, aunque desde una base reducida.
Si bien América Latina y el Caribe representó apenas el 2,3% de las importaciones mundiales durante el primer trimestre de 2026, la región ya cuenta con una infraestructura de GNL consolidada. En los últimos 25 años, desarrolló 25 terminales activas en 11 países, con una capacidad instalada de importación y regasificación superior a 90 millones de toneladas anuales. Brasil concentra cerca del 47% de esa capacidad regional y opera la mayor red de terminales de GNL de América Latina, con 9 instalaciones distribuidas a lo largo de su costa. El país utiliza el GNL principalmente como respaldo para su sistema eléctrico, permitiendo complementar la generación hidroeléctrica durante períodos de sequía o alta demanda. Por su parte, Chile, Argentina y Colombia han incorporado este combustible como una herramienta clave para diversificar el abastecimiento y reforzar la seguridad energética.
Mientras Argentina avanza con los proyectos de exportación de GNL impulsados por Vaca Muerta, comprender dónde se concentra la demanda mundial se vuelve tan importante como incrementar la capacidad de producción local. Los datos del primer trimestre muestran que Asia y Europa continuarán siendo los principales mercados objetivo para cualquier nueva oferta que ingrese al comercio internacional.
Al mismo tiempo, los eventos de marzo recordaron que la disponibilidad de gas es solo una parte de la ecuación. En un mercado cada vez más globalizado, la diversificación de proveedores, rutas y fuentes de suministro seguirá siendo un factor clave para fortalecer la seguridad energética y reducir la exposición a riesgos logísticos y geopolíticos.
Contactanos a comercial@alpesenergy.com o llamanos al +54 9 11 3126-0140