Del déficit comercial al superávit: la transformación del comercio exterior del gas argentino

Argentina pasó en pocos años de depender de las importaciones para abastecer su mercado interno a recuperar un saldo comercial positivo en gas natural. Sin embargo, la demanda local y regional siguen siendo insuficientes para acompañar el potencial de crecimiento de Vaca Muerta. El próximo paso será acceder al mercado global mediante GNL.

En una edición anterior mostramos cómo cambió el balance interno del mercado argentino. Ese mismo proceso también transformó el comercio exterior del país.

Hasta hace pocos años, el comercio exterior de gas natural reflejaba una realidad muy diferente a la actual. En 2017, Argentina importaba aproximadamente 31 MMm³/d, principalmente desde Bolivia y mediante barcos de GNL descargados en las terminales de Bahía Blanca y Escobar. Ese año fue necesario importar 65 cargamentos de GNL, una cifra que refleja la fuerte dependencia del país respecto del mercado internacional para abastecer la demanda de invierno.

El desarrollo de Vaca Muerta comenzó a revertir progresivamente ese escenario. La producción local permitió reducir primero las importaciones desde Bolivia, que pasaron de casi 20 MMm³/d en 2017 a desaparecer prácticamente hacia 2025. Paralelamente, las necesidades de importar GNL también disminuyeron de manera sostenida, acompañando el crecimiento de la oferta doméstica y la mayor capacidad para abastecer la demanda invernal con producción argentina. Como consecuencia, las compras de GNL pasaron de 65 barcos en 2017 a una estimación de apenas 25 cargamentos en 2026, menos de la mitad de los requeridos una década atrás. Más aún, entre 2021 y 2025 las importaciones de GNL se redujeron de 55 a apenas 23 barcos, reflejando la velocidad con la que cambió el mercado argentino.

Al mismo tiempo, las exportaciones comenzaron a ganar protagonismo. Chile volvió a consolidarse como el principal destino del gas argentino, alcanzando cerca de 9 MMm³/d hacia 2025, mientras Brasil y Uruguay comienzan a incorporarse como nuevos mercados regionales. Como resultado, el balance comercial mejoró de manera sostenida hasta alcanzar un superávit cercano a 5 MMm³/d en 2025 y 2026.

El gráfico muestra una transformación histórica: Argentina logró revertir un saldo negativo de aproximadamente 31 MMm³/d en 2017 y alcanzar un balance exterior positivo en menos de una década. El superávit fue cercano a 5 MMm³/d en 2025 y se estima en alrededor de 4 MMm³/d para 2026.

¿Qué sigue?

El primer gran objetivo fue reducir la dependencia de las importaciones. Ese proceso se encuentra muy avanzado y permitió revertir un déficit externo que durante años condicionó al mercado argentino de gas.

El segundo objetivo consiste en profundizar la integración regional. Las exportaciones hacia Chile continúan creciendo y mercados como Brasil y Uruguay ofrecen oportunidades adicionales. Sin embargo, aun desarrollando plenamente la demanda regional e incorporando nuevos consumos industriales en Argentina a medida que se construya la infraestructura necesaria, la demanda seguirá siendo insuficiente frente al potencial de Vaca Muerta.

Por eso, el próximo desafío ya no será sustituir importaciones ni expandir las exportaciones regionales. El verdadero desafío será desarrollar la infraestructura necesaria para acceder al mercado global de GNL, el único con la escala suficiente para acompañar el crecimiento esperado de Vaca Muerta durante las próximas décadas.

Argentina ya transformó su mercado interno y recuperó el equilibrio de su comercio regional. El próximo capítulo será desarrollar la infraestructura que permita convertir ese potencial en exportaciones globales de GNL.

En Alpes seguimos de cerca cómo evoluciona el comercio exterior del gas argentino y las inversiones que permitirán integrar definitivamente a Vaca Muerta con los mercados internacionales.

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