Hasta 2019, Argentina era un importador estructural durante todo el año calendario. Durante los picos de invierno, cuando la demanda puede alcanzar un pico de 150 MMm3/d como promedio mensual, el gap entre oferta y demanda se cerraba con GNL importado y gas de Bolivia. Por su parte, durante los veranos, si bien la demanda estivales la más baja del año (aproximadamente 100 MMm/d), se seguía dependiendo de importaciones de Bolivia.
La pandemia marcó una transición, porque sus efectos sobre la demanda y la oferta generaron anomalías, pero el verdadero cambio comenzó a partir de 2021. Gracias al desarrollo de Vaca Muerta y a los incentivos del Plan Gas, los productores comenzaron a recibir una mayor remuneración por el gas entregado solo durante el invierno. Esto permitió que la producción adoptara un comportamiento cada vez más estacional, acompañando el perfil de la demanda: aumenta para abastecer los picos invernales y disminuye cuando el consumo vuelve a caer. Como resultado, las necesidades de importar GNL durante el invierno se reducen año tras año, con un efecto muy positivo sobre el balance energético.
Al mismo tiempo, los excedentes estivales aumentan de forma sostenida. Aunque la producción disminuye una vez finalizado el invierno, el potencial productivo todavía se sostiene. Es decir, los pozos tienen la posibilidad de seguir produciendo, pero están cerrados a la espera de demanda adicional. Esos excedentes encuentran una salida creciente en las exportaciones a países vecinos, especialmente Chile, como analizamos en una edición anterior de este newsletter Exportaciones de gas natural a Chile.
En suma, el gráfico muestra dos tendencias que avanzan en paralelo: cada vez se necesita menos GNL para abastecer los inviernos argentinos y, al mismo tiempo, cada verano queda más gas disponible para exportación. Argentina está resolviendo un desafío histórico —abastecer sus inviernos— y comienza a enfrentar uno completamente diferente: encontrar mercados capaces de acompañar el crecimiento de Vaca Muerta.
¿Por qué el mundo es el siguiente paso?
Vaca Muerta cuenta con más de 300 Tcf de recursos recuperables, equivalentes a aproximadamente 150 años del consumo actual de gas natural de Argentina.
Aun desarrollando plenamente la demanda regional e incorporando nuevos consumos en Argentina a medida que se construya la infraestructura necesaria, el potencial de Vaca Muerta seguiría superando ampliamente la demanda disponible. En otras palabras, aun sumando toda la demanda local adicional posible y la demanda regional, el recurso disponible continúa siendo muy superior. El verdadero límite ya no es la geología, sino la capacidad de conectar esos recursos con consumidores de escala global.
Por eso, el GNL representa mucho más que un nuevo negocio de exportación. Es la única alternativa capaz de acceder al mercado mundial y monetizar plenamente el potencial de Vaca Muerta durante las próximas décadas.
En ALPES ENERGY seguimos de cerca cómo Argentina se integra con la región y con el mundo para monetizar todo el potencial que ofrece Vaca Muerta.