Durante los últimos años, Chile se consolidó como uno de los mercados más activos de almacenamiento en la región. La señal más clara está en la operación real: en 2025, los Sistemas de Almacenamiento de Energía en Baterías (BESS), por sus siglas en inglés, sumaron cerca de 2 TWh almacenados y posteriormente reinyectados a la red, equivalente al 2% de la energía total del sistema, más de cuatro veces la energía generada con diésel en el mismo período. En línea con esta tendencia, hacia fines de 2025 ya explicaban alrededor del 4% del abastecimiento diario. Para marzo de 2026, el Coordinador Eléctrico Nacional informó 3.072 MW de BESS operando y en pruebas, con un promedio aproximado de cuatro horas de carga y descarga, lo que resulta en una capacidad energética superior a 13 GWh.
Y el crecimiento está lejos de detenerse. Durante 2026 se conectarán del orden de 4.500 MW de nueva capacidad en almacenamiento. Si estos proyectos se concretan, más del 10% de la demanda diaria eléctrica podría ser abastecida por estos equipos. Esto contribuye a aprovechar la energía económica que se produce en el sistema, reducir los recortes de energía renovable y disminuir las emisiones de carbono.
La mayoría de estos proyectos se ubica en el norte de Chile, donde se concentra gran parte de la generación solar del país y existe un sobrante estructural de energía durante las horas de mayor radiación. Allí las baterías cumplen una función simple pero muy valiosa: absorber energía que antes se perdía por falta de demanda o restricciones de transmisión, y devolverla a la red durante la tarde, la noche o cuando el sistema necesita flexibilidad. No es casual que el propio Coordinador destaque que el crecimiento mensual de la inyección de energía desde baterías ya equivale a la producción de una central a gas o carbón de 350 MW operando las 24 horas del día a plena carga.
Las BESS mejoran el perfil de producción de las energías renovables, reducen riesgos operativos y además ofrecen energía competitiva al mercado. En un estudio publicado por el Coordinador Eléctrico Nacional de Chile en 2023, un escenario con 2.000 MW adicionales de baterías al 2026 reducía los recortes de energías renovables variables desde 27% a 13% y disminuía los costos operativos del sistema desde US$ 1.124 millones a US$ 727 millones. Con 2.500 MW adicionales, el recorte bajaba a 11% y el costo a US$ 657 millones. Si bien se trata de resultados de modelación y no de operación observada, ayudan a entender por qué el almacenamiento pasó tan rápido del PowerPoint al despacho real.
Y esto recién empieza. Las cifras proyectadas para los próximos años reflejan la velocidad con la que esta tecnología está ganando espacio dentro de la matriz eléctrica chilena y consolidándose como un componente estratégico para la transición energética.
Pero ese crecimiento trae un matiz clave: no todo se resuelve reemplazando una central térmica por una batería.
A medida que salen máquinas síncronas y entran recursos basados en convertidores, el sistema pierde inercia y fortaleza de red, dos atributos fundamentales para responder de forma rápida y segura ante perturbaciones o variaciones bruscas de operación. En otras palabras, si este proceso no se administra correctamente, podrían verse afectados los niveles de seguridad y estabilidad del sistema.
Por eso, el próximo salto del almacenamiento en Chile no será solamente cuantitativo. Desde el punto de vista de la operación, serán necesarios modelos de estimación cada vez más sofisticados y robustos. Al mismo tiempo, desde el punto de vista de la infraestructura, será clave fortalecer los requisitos técnicos de los nuevos recursos basados en electrónica de potencia, junto con el desarrollo de obras complementarias que permitan sostener la confiabilidad de la red.
En otras palabras: la transición energética ya no depende sólo de instalar más renovables; depende de construir un sistema capaz de operarlas de manera segura y eficiente.
En Alpes Energy seguimos de cerca esta evolución porque el almacenamiento ya está cambiando la forma en que se produce, se valoriza y se comercializa la energía. En nuestra lectura, esta tendencia tenderá a reordenar las señales horarias, darle más valor a la flexibilidad y acelerar una modernización del mercado eléctrico chileno hacia mejores señales de precio, suficiencia y servicios complementarios. Entender ese cambio hoy puede traducirse en mejores decisiones de abastecimiento, contratación y gestión de riesgo mañana.
Fuente: Coordinador Eléctrico Nacional de Chile, Estudio de Almacenamiento de Energía en el Sistema Eléctrico Nacional, junto con presentaciones públicas e informes operativos del Coordinador Eléctrico Nacional correspondientes a 2025 y 2026.