Aumento de exportaciones y menor importación de energía
El superávit energético de 2025 se sustentó en exportaciones en alza y una drástica caída de las importaciones de combustibles. Entre enero y noviembre, las exportaciones energéticas crecieron 15,6% interanual hasta sumar USD 10.008 millones, impulsadas sobre todo por un 25,1% de aumento en los despachos de petróleo crudo. A la par, las importaciones de energía se redujeron 18,6%, totalizando apenas USD 3.097 millones en el mismo período. Esta combinación llevó el saldo comercial energético acumulado de los primeros 11 meses de 2025 a USD 6.911 millones, superando holgadamente el registro de 2024. De hecho, noviembre 2025 fue el mejor mes histórico para la balanza energética argentina, con exportaciones por USD 1.008 millones frente a importaciones de solo USD 149 millones. Esa mínima necesidad de importaciones, favorecida por mayor oferta local y precios internacionales moderados, contrasta fuertemente con años de altos gastos en combustibles importados.
Vaca Muerta ha sido el motor principal de este boom exportador. La formación de hidrocarburos no convencionales en Neuquén registró producción récord de petróleo, alcanzando 575 mil barriles por día en noviembre (un 32,9% más que un año antes). En octubre de 2025, la producción nacional de crudo superó los 859.000 barriles diarios, marcando un hito histórico no visto desde 1998. Cerca del 66% del crudo extraído provino de Vaca Muerta, consolidando el protagonismo del petróleo no convencional en la oferta argentina. También la producción de gas natural creció en 2025 (3,4% interanual en noviembre), lo que junto a un menor consumo interno por la desaceleración económica permitió una fuerte reducción de las importaciones de gas.
Infraestructura e Hitos energéticos de 2025
El salto productivo y exportador del sector energético no habría sido posible sin importantes obras de infraestructura que entraron en operación recientemente. En 2023 se inauguró el Gasoducto Presidente Néstor Kirchner (GPNK), que permitió inyectar más gas de Vaca Muerta al sistema nacional, reemplazando importaciones de Gas Natural Licuado y gas de Bolivia. Gracias a la puesta en marcha de este ducto, la necesidad de importar combustibles se redujo en alrededor de USD 2.000 millones en 2024, consolidando el retorno al superávit energético después de 14 años. Asimismo, en 2025 se aprovecharon nuevas vías de salida para el petróleo neuquino: la reactivación del Oleoducto Trasandino (OTASA) hacia Chile y la expansión de oleoductos hacia la costa atlántica liberaron cuellos de botella y ampliaron la capacidad de exportación de crudo argentino. Estos hitos, junto con inversiones privadas continuas, permitieron elevar el volumen exportado a pesar de que los precios internacionales del petróleo fueron más bajos, compensando con creces la merma de valor por precio. En consecuencia, la energía se mantuvo como uno de los principales generadores de divisas para el país, incluso en un contexto global menos favorable en precios.
Argentina cerró un 2025 sólido, alcanzando 24 meses consecutivos de superávit comercial. El sector energético fue la pieza clave de este resultado: aportó un tercio del excedente de noviembre y generó ingresos adicionales por más de USD 2.000 millones en lo que va del año. Gracias al despliegue de Vaca Muerta, el país no solo dejó de gastar divisas en importar gas y combustibles, sino que logró colocar su energía en mercados de la región y Asia. Este cambio de escenario, sumado al empuje del agro, permitió revertir el histórico déficit energético. El gran desafío ahora es sostener la producción con inversión constante para consolidar al sector como el motor principal del desarrollo económico.
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